| Historia del Real Valle de Cayón | ![]() |
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El Real Valle de Cayón es un municipio de Cantabria (España), de la comarca del Pisueña, con 7.107 habitantes INE 2005 que se encuentra el valle de Cayón regado por el rio Pisueña y su afluente el Suscuaja muy cerca de localidades importantes como Puente Viesgo, la ciudad de Torrelavega (20 km) a 2 km del parque de la Naturaleza de Cabárceno y a 23 km de Santander.


El término municipal se corresponde con el mismo que el de los nueve concejos que formaban el antiguo valle de Cayón, uno de los de la Merindad de las Asturias de Santillana. Este valle se documenta, tanto por su nombre como por el de las iglesias que nuclearon la población, desde comienzos del siglo IX.
No existe constancia de poblamientos prehistóricos en el municipio y los primeros vestigios arqueológicos conocidos se reducen a algunos hallazgos aislados, como un hacha pulimentada sin adscripción cronológica concreta. No obstante, es de suponer que el territorio estuviera habitado por la población paleolítica que ocupó la zona costera y los valles bajos de la región dados los restos hallados en cueva Morín, en el vecino municipio de Villaescusa. |
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Las primeras referencias aparecen en la Alta Edad Media, en concreto en los primeros años del siglo VIII, con la llegada de gentes de Castilla favorecida por la Repoblación de Alfonso I. En el año 811 aparece documentado el monasterio de San Vicente de Fístoles entonces perteneciente a Esles de Cayón, en el 816 la iglesia de Santa María de Cayón y un año más tarde San Andrés en Argomilla de Cayón, lo que dio lugar a otras tantas unidades de poblamiento.
Precisamente en el documento del año 816 referido a Santa María de Cayón se menciona el ‘Val de Cayone’, lo que hace remontar hasta comienzos del siglo IX la existencia del valle con su nombre actual.
En la Baja Edad Media, Santa María de Cayón era un concejo de behetría ‘de mar a mar’ vinculado a los linajes de Obregón y Ceballos, tal y como se constata en el Libro de las Merindades de Castilla (1351). Sin embargo, pocos años después, aún manteniéndose el régimen de behetría, en muchos de estos concejos existen indicios de la penetración de la casa de la Vega, cuya jurisdicción se consolidó de modo definitivo a través de la carta real de Juan II en 1444.
Pero el régimen señorial y la inclusión de esta tierra en el señorío de la Casa de la Vega encontró en el Valle de Cayón, como en una parte importante de las Asturias de Santillana, una resistencia que desembocó en el Pleito Viejo y posteriormente en el Pleito de los Valles, sustanciado definitivamente con la sentencia en revisión de 1581 a través de la cual Cayón volvió a ser de realengo.
De este modo, el valle regresó a su condición como uno de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana. En 1630 recibió del rey Felipe IV la facultad de ser regido por sus propios alcaldes, elegidos por sufragio abierto, y, desde el primer momento, envió a sus representantes o diputados a las Juntas de Puente San Miguel en donde se constituyó en el siglo XVIII la Provincia de Cantabria.
Con la llegada del régimen constitucional, en 1882, el valle fue dividido en dos ayuntamientos constitucionales, el de Argomilla y el de Santa María de Cayón, dentro del partido judicial de Ontaneda. En 1835 se unieron en uno, tal como ha llegado hasta la actualidad, pero integrado en el partido judicial de Villacarriedo, dentro del que permaneció hasta hace treinta años, en que pasó al de Santander.
Por el año 1849 eran vecinos de La Abadilla el matrimonio formado por don Antonio de Saro y doña Margarita Antonia Galván, "propietarios", y con tres hijos llamados José, Margarita Antonia y Juan Antonio.
Esta familia era dueña de muchísimas fincas en dicho pueblo y el "barrio" de Sarón, donde casi todo el terreno del centro (crucero de carreteras) y sus contornos eran de su propiedad.
Estas tierras estaban cruzadas de Norte a Sur por la carretea general de Guarnizo a Villacarriedo. Al poco tiempo se inició la construcción de la vía nacional Bilbao-La Coruña, atravesando terrenos de la familia Saro-Galván.
Entonces empezó a crearse Sarón, dado que el señor Juan Antonio Saro Galván construyó en el cruce de las carreteras citadas un gran edificio de piedra de sillería destinado a parador o venta, con cuadras y accesorias colindantes, destinadas a ganado y carruajes. El tráfico por ambos caminos iba en aumento y la construcción siguió alrededor del "cruce" (farmacia antigua -1878- y panadería —hoy de los hermanos Acebo—). Le faltaba nombre a este lugar ya habitado y, como era natural, lo tomó de su primer constructor, "Sarón", aplicándole este aumentativo al señor Saro, ya que era un hombre muy grande, alto, fuerte y de espesa barba en su rostro. Así se empezó a llamar aquel barrio de La Abadilla. Ya contaba con tres comercios: un parador, una farmacia y una panadería. En La Venta se mataba ganado vacuno y ovino para consumo y también se vendía carne a los vecinos de La Abadilla; por tanto, también contaba con una carnicería.
Y comenzó la construcción de casas, almacenes y edificios accesorios y en cada edificio se vendía algo; también empezó la construcción del ferrocarril de Astillero-Ontaneda (1902), con estación en Sarón. Todo ello -el auge en habitantes, comercio y transporte que tomó el barrio- dio lugar a que las ferias anuales que se celebraban en La Abadilla (San Marcos, San Agustín y San Antonio) se trasladaran al ferial de Sarón los días 11 y 22 de cada mes, al que acudían todos los ganaderos del valle de Carriedo y alrededores para efectuar sus compras y ventas, así como también los mercados, que comenzaron a efectuarse todos los viernes.
La "industria hostelera" adquirió gran importancia en Sarón, ya que, además de La Venta del Cruce (en cuyas cercanías funcionaba, desde 1923, el Matadero Municipal) existían las casas de comidas de don Fidel Crespo, con alquiler de vehículos, Casa Mazorra, con fonda, y Casa Lavín, con comidas, hospedaje y taberna, enfrente mismo de la estación. Funcionaba también la tejera de Sixto (1925); la sierra de Leopoldo Gómez (1927); el Banco de Santander (1923); Casa Frutos, ropas y tejidos; surtidor de gasolina y depósito de recogida de leche para la Nestlé, regentados ambos por don Luis Lavín y doña Purificación Ortiz; almacén de piensos de don Eusebio Gómez; almacén de muebles Casa Aranaga; barbería de Manuel Blanco; escuela particular de doña Ángeles; Café de Sarón, de los hermanos Gaspar y Sindo Laredo; hojalatería de León Diez; Barbería y venta de periódicos de Luis Rebolledo; piensos de don Ramón Fernández; panadería de Eulogio Palacios; ermita de San Lázaro, reedificada en 1927; costura de las hermanas Ortiz; fragua del "Tío Terio"; herradero del veterinario señor quintana; ferretería y droguería de don Cipriano Quintadós; ropas y calzados de don Nicolás Vázquez; Mercado Viejo (1903 a 1929); panadería de Acebo; Desiderio García, comestibles, muebles y bebidas; herradero de don Pedro Huerta; "El Bizco", regentado por el veterinario don Francisco Rodríguez; serrería de Quintín; albarquero Francisco Gómez, "Quico"; comercio de ultramarinos, ropas y calzados del matrimonio J. Oliveri y María Rueda; tejería de don Antonio Lavín; casino de Sarón y bolera cubierta.
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Los promotores de este Sarón, que es hoy el pueblo más importante de Cayón, fueron don Juan Antonio Saro y Galván, "Sarón", fundador; don José Luis Gómez García, que fundó el Banco de Santander; don Leopoldo Gómez (padre e hijo); don Antonio Lavín Cobo y don Eusebio Gómez García y esposa, que dotaron a Sarón de su templo parroquial, bajo la advocación de San José.
Panorámicas actuales del Valle:
Panorámica de Lloreda con Sarón de fondo

Fábrica Nestle, en La Penilla, con Santander de fondo

Paseo Sarón - La Penilla

Valle de Cayón con Santander de fondo

Panorámica del valle, Fotografia sacada desde el Monasterio Fístoles, Lloreda