PERSONAS, NOTAS, DETALLES Y AL DE HISTORIA EN EL SARON DE LOS AÑOS 1.925 AL 1.935

Estos diez años de la vida de un nuevo pueblo del Real Valle de Cayón son los recuerdos de los nacidos en la segunda decena de este Siglo XX y creo que tienen un interés muy particular para los habitantes de Sarón de la última del mismo. En aquél entonces eran muy pocas las familias que vivían en este “barrio” y por tanto, muy conocidos todos sus miembros. Para los vecinos de La Abadilla, localidad creadora y “madre” por así decirlo de Sarón, era éste (y lo sigue siendo) su lugar preferido, tanto económica como sentimentalmente. Fue un vecino de La Abadilla, DON JUAN ANTONIO DE SARO Y GALBAN el primero que tuvo visión de futuro para el “barrio” una vez trazadas las carreteras Bilbao-La Coruña y Guarnizo-Villacarriedo que en Sarón se cruzaban y así fue que mandó construir “LA VENTA DEL CRUCERO” en el mismo cruce de ambas vías de comunicación, con cerramientos de terrenos para ganado e instalar cobertizos en los mismos para carros y carreteros. Debe a este Señor el nombre del pueblo, ya que se llama Sarón porque DON JUAN ANTONIO era hombre de gran corpulencia y le apodaban “SARON”; quedando así bautizada la localidad. Sarón empezaba entonces (y también ahora) en su parte SUR en “El Puente de Requejo”; por el NORTE, llegaba hasta la “Casa Quemada” (al comienzo de la cuesta de Sobrazo); por el ESTE no era mas allá de la “Tejera de Sixto” y el OESTE no iba mas lejos de la finca del “tío Mingo”, o sea de “La Campanilla”. La estación del Ferrocarril de Astillero—Ontaneda, confirmaba la visión de futuro del Sr. Saro, así como posteriormente las ferias de ganado de los días 11 y 22 de cada mes y el mercado semanal de los viernes en el mismo “Cruce”. En torno a este sitio, estuvo también el Matadero Municipal (hasta 1.929) y muy cerca se estableció la sucursal del Banco de Santander (1.935) así como la Farmacia. Poco a poco las familias ya establecidas en Sarón daban impulso comercial a la localidad y se dio principio al asentamiento de otras muchas que con su trabajo contribuían a engrandecer el pueblo. También tuvo su importancia la reconstrucción de la Ermita de San Lázaro, pues con ella tuvieron los vecinos de Sarón asistencia moral y religiosa. Vamos a ver de aquí en adelante a todos aquellos que recordamos cariñosamente y que también tuvieron su parte importante en la vida local y en su transformación de lo que hoy es Sarón. Pasado El Puente de Requejo no había nada (aparte de la casa de Tato el Médico, (recién construida en aquellos años), en el lado derecho de la carretera de Guarnizo a Villacarriedo, pasando el rió Suscuaja. Luego teníamos la casa y aserradero establecidos al lado izquierdo de dicha carretera por D. Leopoldo Gómez (padre) recién llegado de Lloreda con su familia, (anteriormente esta sierra había estado funcionando detrás del edificio del llamado “Banco Viejo”, siendo por lo tanto el Sr. Leopoldo uno de los “pioneros” de la instalación industrial en Sarón). Seguidamente, una vez pasado el regato, estaba el primer comercio de tejidos y ropas que hubo en el pueblo, llamado casa “Frutos”, regentado por sus dueños, el matrimonio D. Frutos Sainz y D Laura Crespo. Y pegada a esta casa, estaba establecido D. Luís Lavín y su esposa Doña Pura Obregón con negocio de transportes de leche y surtidor de gasolina (el primero que hubo en Sarón) así como también fue Doña Purificación la primera mujer del Municipio que tuvo carné de conducir y que manejaba un camión recogiendo leche por todos los pueblos del Valle. Seguidamente había un almacén de piensos de D. Eusebio Gómez (el primer hombre de negocios y propietario de la Plaza), en esta misma casa existió también un almacén de muebles con el nombre de “Casa Aranaga”. Continuaba otra “manzana” de casa en la que estaba la vivienda de la familia Gómez García y en el mismo edificio, el prestigioso comercio de comestibles, bebidas, comidas y Fonda de la llamada “Casa Mazorra”, regentada por el matrimonio compuesto por D. Felipe Mazorra y Doña Maclina Fernández. Luego venía, junto a la casa anterior, la casa de D. Fidel Crespo y Doña Filomena Sainz, también dedicada al negocio de “hostelería” y en cuyo lugar estuvo la parada (en los años anteriores al Ferrocarril) de la “diligencia de caballos” que hacía el servicio de viajeros y correo entre Selaya y Guarnizo. Por esta “línea” de diligencias” llegaron a Sarón D. José, Gaspar y Gumersindo Laredo. Estamos ya en el “camino de la Estación” y allí mismo, a la derecha, tenía el Ferrocarril “Astillero-Ontaneda” su principal y primitivo almacén de mercancías. Seguido de este almacén, a su parte derecha y ocupando una caseta de madera, estuvo muchos años el llamado “Fielato”, local para el cobro de “consumos” (impuesto municipal sobre toda clase de artículos alimenticios y bebidas) y en cuyo cometido conocimos a los Sres. D. Matías Astobiza, D. Pedro Tazón, D. José Ruiz y finalmente, D. Buenaventura Fernández y D. Federico Diego. En la parte derecha de la carretera (cuya mano izquierda hemos detallado) no había construcción alguna hasta llegar a la casa, también de D. Eusebio, en la que habitaba el Veterinario titular del Municipio, D. Francisco Rodríguez, casado con Doña Maria Luz Gómez, hija del dueño del edificio. En el bajo de esta vivienda, tenía su barbería D. Manuel Blanco. Al otro extremo del edificio, a cuyo primer piso se accedía por una escalera de piedra exterior, existía una Escuela particular, regentada por una maestra llamada Doña Ángeles y a cuyas lecciones asistían niñas y niños de Sarón y La Abadilla, ya que en ninguno de dichos pueblos había “escuela pública” en aquellos tiempos. Y por este lado derecho, hasta las portillas de “la vía” existió una serie de construcciones, solo de planta baja y un piso, que primeramente fueron cuadras de caballos y cocheras de D. Fidel Crespo y después se trasformaron en “CAFÉ”, la primera de la esquina a la entrada de “El Ferial”, que dirigía, primero, D. Gaspar Laredo y, años mas tarde su hermano Gumersindo, mas conocido por todos con el nombre de “Sindo el del Café”. Luego estaba la vivienda y hojalatería de D. León Diez y su esposa Doña Elvira del Valle, padres estos del “último hojalatero” habido en Sarón, D. Francisco Diez del Valle. Un pequeño local, después del hojalatero, lo ocupaba la barbería de D. Luís Rebolledo, el cual alternaba su oficio con la venta de periódicos locales y de Madrid, siendo por tanto el primer vendedor de prensa del Municipio. Seguía después un almacén de planta baja y la casa de Don Isidoro y Doña Aurelia Palacios, en cuyo primer piso Vivian D. Ramón Fernández y su esposa D Carmen, dueños del almacén citado, dedicado al negocio de los piensos, allí mismo, casi al lado de esta casa estaba el “paso a nivel” y portillas de cierre del mismo del FF CC Astillero-Ontaneda y un poco mas alejada, a la izquierda de las vías, la caseta del “guarda-agujas” del tren. Volvamos ahora al “camino de la Estación” que dejamos con la llegada a “las portillas”: Toda la margen derecha, desde el Almacén de mercancías a la Estación, eran vías del tren, con vagones de mercancías o coches de Viajeros “aparcados” en los raíles secundarios. Por la parte izquierda, dos “huertuchos” detrás de las casas de D. Fidel y D. Eusebio y entre estos y otros dos terrenos a su derecha, de Doña Rafaela y D. Luís Lavín, un paso peatonal que acortaba el camino a la Estación, sin dar la vuelta por delante de casa de D. Fidel. A continuación ya está la importante construcción de la panadería y vivienda de D. Eulogio Palacios y su esposa D. Maria Lavín, con almacén de harinas y piensos, cuadras y cocheras, que llegan hasta otra de las primeras construcciones del Sarón de principios de este Siglo, ”Casa Lavín”, de D. Marcos Lavín y Doña María Cobo, con dos plantas encima del Establecimiento de bebidas ubicado en la primera; a esta altura de dos pisos no se había llegado aún en el Sarón de aquellos años. (D. Antonio Lavín Cobo, hijo de este matrimonio, fue de los principales promotores del “Gran Sarón” con la fundación de ”TEJERIAS LAVIN”, constructor del ”Gran Casino” mas tarde, bolera cubierta y casas-vivienda anejas al mismo. Fue también el impulsor principal y máximo sostén del C. D. CAYON de la posguerra y sin cuya dedicación no hubiera llegado el Club a la categoría actual). Luego teníamos ya, en la acera de enfrente, la Estación del Ferrocarril de Astillero-Ontaneda, que tanta vida daba a este pueblo, cuyo Jefe, D. Miguel Pacheco y familia, recuerda todo el vecindario con el mayor afecto. No podemos dejar sin nombrar al Sr. D. Claudio Cobo, primer “guarda-agujas de las vías y al “factor” de la Estación, D. Eutímio Cobo Carrera, ambos de La Abadilla. Después de la Estación solo había la Ermita de San Lázaro, reconstruida por aquellos años y a cargo del Sr. Cura Párroco de La Abadilla, D. Victorino Ortega Oteo. Volvemos ahora para atrás situándonos en dirección a El Ferial: En este camino solo habitaban los diversos componentes de la familia llamada “Las Panaderas”, Doña Carmen, Doña Juana, Doña Higinia y Doña. Agustina Ortiz, casada una de ellas, Doña Carmen, con D. Manuel Balboa, “sobre-estante” (encargado) de las vías del FFCC. También poseía esta familia, a la izquierda de la entrada a El Ferial, una bonita casa en la que a diario funcionaba una “costura”, dirigida por Doña Higinia y, los días de feria, en sus bajos se vendían cervezas, refrescos y bocadillos. En la parte derecha de El Ferial, en la ladera del llamado “Campo de la Sierra”, edificó también su casa por entonces, el matrimonio compuesto por D. Rafael Tazón y Doña Bernardina Cobo y allí se crió una numerosa familia, ya nacidos todos en Sarón, que tanto contribuyeron a la población y auge del “barrio” D. Rafael era Caminero de la Diputación, estaba viudo y había nacido en La Abadilla. En este Ferial se celebraba todos los años, el primer domingo después del día 8 de septiembre, una estupenda y animada romería tradicional en honor de LA VIRGEN DEL SOCORRO, Patrona del pueblo de La Abadilla, que así quería contribuir a elevar y animar la vida pública de “su barrio”. La fiesta dejó de celebrarse al contar Sarón con Iglesia y pasar la festividad al primer domingo de Julio con el nombre de la Virgen del Perpetuo Socorro. A la salida de El Ferial para la carretera de Bilbao, tenemos la casa que fue de D. Eleuterio de la Hoz quien, a la parte derecha de la vivienda, aneja a la misma, tenia una “fragua”, pues el Sr. de la Hoz fue “herrero” y al que habíamos omitido en otros escritos que tenemos hechos sobre “Las Fraguas de Cayón”. Quede con esto subsanado el olvido de entonces. Recordamos bien a la hija del Sr. Eleuterio, Doña Ángeles de la Hoz, casada ya en los años treinta con D. Fortunato Salces. Después venía la finca llamada “de la Fuente de Terio” y un poco mas allá, entre la carretera general y el monte, lleno de escajos de “El Campo de la Sierra”, teníamos “La Tejera de Sixto”, un asturiano que venía a temporadas a confeccionar, a mano, en aquel lugar, tejas y ladrillos que eran cocidos en un horno artesano allí mismo levantado y Alimentado en sus fuegos con los escajos que en mismo lugar crecían. Ahora, partiendo de “Las Portillas” hacia “El Cruce” y a mano derecha, la primera construcción que encontramos era el “herradero” de D. José Quintana, veterinario y también casi cofundador de Sarón con su esposa Doña Gertrudis. Este Sr. Quintana, seguramente fue de las primeras personas a quien se vio montar en bicicleta, a pesar de su gran volumen y peso. También era poseedor de un “Fotingo” (coche “Ford” de dos plazas y descapotable) muy raros de ver en aquél entonces. Seguía al “herradero” la casa vivienda de antedichos Sr. Quintana y un terreno contiguo a la misma. Luego de ese terreno comenzaban las cuadras, cocheras y cobertizos de “LA VENTA DE EL CRUCERO”, habilitados muchos años mas tarde para viviendas, en una de estas, en la parte del centro, instaló el primer comercio de “Droguería y Ferretería” de Sarón, año de 1.926, D, Cipriano Quindós Tadeo y su esposa Doña María Santiago Gutiérrez, comercio éste que aún pervive, pero al otro lado de la carretera, justo enfrente del primitivo, corregido, aumentado y mejorado por los hijos del matrimonio fundador. Describimos un poco “LA VENTA DE EL CRUCERO” ,edificio que mandó construir el fundador de Sarón, D. Juan Antonio Saro Galbán, “SARON”; En la década de los setenta del Siglo XIX. Se trata de una edificación rectangular, toda de piedra y con todas las esquinas y huecos de sillería, con numerosos terrenos enfrente (pasada la carretera) y costados, destinado todos ellos al pasto y descanso de las parejas de bueyes de los carreteros que hacían el porte de mercancías desde la estación del Ferrocarril del Norte en Guarnizo hasta el Colegio de los PP. Escolapios de Villacarriedo y todos los demás pueblos del Valle de su nombre, así como también las “piaras” de ganado que pasaban de Asturias—Torrelavega con destino a Bilbao. En dichos terrenos existían los correspondientes colgadizos o tejavanas para carros y caballerías. Sabemos de buena “fuente”, pues los primeros arrendatarios de LA VENTA” fueron D. Antonio de Obregón García y su esposa D Modesta Ortiz Ruiz (de Obregón él y de Pisueña ella) eran los abuelos maternos del que esto escribe, que el costo de la cena, cama y desayuno del carretero, así como el pienso de la pareja y su pernocta bajo tejado, era de DIEZ REALES, 2,50 pts. y, también conocemos el detalle de que los arrendatarios de LA VENTA”, terrenos y construcciones circundantes, incluida también la finca llamada de “La Fuente de Teno”, pagaban al Sr. Saro Galbán “SARON”, por renta anual de todo ello, la cantidad de DIEZ MIL REALES (2.500, pts. Anuales). En años precedentes, después de D Antonio de Obregón, explotaron “LA VENTA” también como arrendatarios, D. Nicomedes Fernández y D. Gregorio Barreda, este último, con su esposa Doña Higinia, ya tenían junto a la casa un “Salón de Baile” que funcionaba todos los domingos y festivos, habiéndose convertido Sarón para entonces, en el primer lugar de diversión de la juventud de todos los contornos y mucho mas animados todavía, los días en que jugaba el Club Deportivo Cayón, fundado en los primeros años veinte. Enfrente de LA “VENTA” había una casa (que aún hoy existe, pero reformada) que también servia de alojamiento, en su planta alta, a las personas que pernoctaban en el mismo y, en la planta baja, los caballos o ganado de tales huéspedes, tenía una escalera exterior de piedra, con balaustrada o pasamanos de este mismo material, por la que se accedía al citado primer piso y en la pared “maestra” del bajo, al pías de la escalera, había una oquedad o ventanal tapiado interiormente con unas rejas fuertes de hierro al exterior en la que existían unas preciosas “ANIMAS” o “humilladero”, con antiguo crucifijo de madera y afianzada a la reja una gran hucha, también de hierro, para recoger la limosna del caminante devoto. En la parte izquierda de la casa que hemos descrito, también había cobertizos al servicio de LA VENTA” y en los de la parte derecha y hasta hace pocos años, tuvo su “herradero” D. Antonio Huerta. Detrás de LA VENTA”, o PARADOR seguido de la huerta del mismo, existió el primer Matadero Municipal de nuestro Ayuntamiento y, al otro lado de la carretera Bilbao—La Coruña y en terrenos de la familia Barreda (herederos o compradores de toda la “hacienda” del Sr. Sarón) se instaló el primer “Mercado” de Sarón (trasladado allí del barrio de San Antonio en La Abadilla) y consistente en una plaza central, rodeada de “tejavanas” para guarecerse en ellas los días de lluvia. Ya en el año 1.929 se edificó el Mercado actual, que tiene las mismas entradas que tenia la “plaza abierta”, o sea, a todas las carreteras y caminos que lo circundan. Delante del antiguo “Matadero” se celebraba, igualmente los viernes, el llamado “mercado de los chones”. Dicho edificio del “Matadero” se vendió posteriormente a D. Francisco Gómez y su esposa A. Fernández que allí vivieron muchos años y tenían el taller de confección de ”abarcas” en la planta baja del mismo, por ello era mas conocido su dueño por “Quico el Abarquero”. Seguido del “Mercado”, por el lado de la carretera a Guarnizo y en los años veintinueve, otro familiar de los Barreda, D. Jaime y su esposa Da Enriqueta Gutiérrez, construyeron una hermosa y moderna vivienda y a su lado Sur, una planta baja en la que hubo Carpintería primero y mas tarde taller de relojería. Llegamos ahora a otra de las primeras casas de Sarón; la Panadería de D. Julio Acebo, hoy de su Viuda Da Pilar Fernández e Hijos, esta construcción, la tercera casa de Sarón en los tiempos de la fundación del pueblo, si nos fijamos bien todavía, se puede comprobar que la piedra empleada en la misma corresponde a la misma cantera de la empleada para levantar “LA VENTA” y la Panadería. A la Panadería le seguía otra vivienda cuyos “bajos” estaban dedicados a comercio de “ultramarinos” en general y mas tarde puso también venta de muebles; nos estamos refiriendo a la “Casa Desiderio García”, de éste y de Doña Rosario Fernández, que bastantes años después edificaron enfrente del Mercado, una hermosa casa de piedra de dos pisos y “ático”, a cuya planta baja trasladaron toda la industria de la primitiva. Detrás de la vieja “Casa Desiderio” se construyó el primer campo de fútbol de Sarón año de 1.923 y allí se jugó mucho tiempo, antes y después de la guerra, nuestro Club Deportivo Cayón, equipo constituido, principalmente, con jugadores de La Abadilla, Sarón, La Encina, La Penilla y Sobarzo, ya que también había otro club, el “Independiente” en Santa Maria que tenía su campo en los terrenos en que está hoy nuestro Ayuntamiento. Por esta parte no había más casa en Sarón, hasta las ruinas de la “casa Quemada”, que hemos’ citado al principio como límite Norte del pueblo, en la parte izquierda de la carretera, frente al campo de fútbol, estaba instalado el herradero” de D. Pedro Huerta. Este “potro” (como también se les llamaba) era el que podíamos decir, el “oficial” ya que estaba dirigido por el Sr. Veterinario Titular, D. Francisco Rodríguez y atendido por el citado Sr. Huerta, muchos mas conocido como “Pedro el Vizco”, persona enormemente agradable, trabajadora y servicial. En la misma Manzana” del herradero había también una taberna, que era atendida por Doña Maria Argenta, esposa del herrador. En los años treinta se edificó por aquél lado, en la finca que era de D. Pedro García (de La Abadilla) una gran casa de dos pisos y planta baja, con una cuadra moderna (en aquellos tiempos) para el “rentero” de la finca citada. Regresando al “Crucero” y luego del almacén de muebles de D. Desiderio, edificó por aquél entonces, una hermosa casa dedicada a viviendas el Sr. D. Ramiro Mora, “Practicante” municipal. Y, aproximadamente, por detrás de esta casa, instaló un taller de serrería un Sr. llamado Quintín, que por faltarle la pierna izquierda y suplir ésta por una de madera, era más conocido como “Quintín el Cojo”. También en el Cruce mismo y haciendo esquina a él, se levantó el comercio de los hermanos Rueda, que, procedentes de Santoña, comenzarán por venir a vender al Mercado de los viernes y se quedaron tres de ellos aquí establecidos; Doña Maria (casada con D. José Oliveri), D. Gumersindo y D. Luis (solteros ambos en aquellos tiempos). Aquella casa era de planta baja un piso solamente, la primera dedicada a comercio de ultramarinos a toda ella y la segunda a viviendas, a continuación está el edificio del Banco de Santander, que se construyó en 1.935 pero esta Sucursal ya venia funcionando en Sarón desde 1.923, aunque mas alejada de el Crucero, en otra casa, a la que se sigue llamando el “Banco Viejo”, que fué destruida en l.937. Desde su fundación a las fechas que nos referimos, tuvo varios Directores pero el mas conocido y que ostentó mas años el cargo, fué D. Casimiro García Ruiz, de Lloreda, persona ésta a quien tenemos que citar a la fuerza por su vinculación a Sarón, en particular y a todo el Valle en general. D. Casimiro resolvió muchas ”pegas” económicas y colaboró grandemente a que Sarón alcanzara el auge comercial y de mercado que llegó a conseguir. En aquellos años no había Bancos ni Cajas de Ahorros establecidos en esta Plaza y, por lo mismo, la economía local se concentraba toda ella en esta Sucursal del Banco de Santander. En D. Casimiro todo el mundo encontraba el remedio de sus “apuros pecuniarios” y la colaboración para el “primer negocio”, la compra de la vaca “para tener leche en casa” o del terreno donde comenzar la construcción del Hogar Familiar. Ahora viene la Farmacia, la segunda casa de Sarón, fundada, según nuestros datos en el año 1.874/75 por D. Tiburcio García Quintana; en los tiempos de que nos ocupamos ha estado regentada por D. Francisco García (más conocido como D. Pancho) y su hermano D. Adolfo; más tarde pasó a sus sobrinos, el Licenciado D. Agustín Anuarbe García y su hermano D. Adolfo. Esta “Botica” sigue hoy día representada por la 4ª generación familiar de “boticarios” con el apellido García. Al ponernos a escribir estas “notas” sobre Sarón, hemos conocido el curioso detalle de que esta Farmacia estaba funcionando ya en Santa Maria, en la casa que es hoy de C D. José Mª Laso, ”Chelin” y que en aquél tiempo (años 1.874/75) era propiedad de Doña Paquita de La Portilla, la que mandó erigir la ermita de San Antonio en La Abadilla. El traslado de la Farmacia a Sarón se hizo en el citado año del Siglo XIX, al terminarse la casa en la que aún sigue y por su fundador el Lic. D. Tiburcio García. A continuación está la casa que mandó construir a su regreso de Cuba D. Manolo Anuarbe, junto con su esposa D Agustina García, que vino a embellecer la zona de acceso al Cruce, pues fue una novedad este tipo de vivienda “señorial”, tanto por su jardín como por la escalinata de acceso a la entrada de la vivienda y su preciosa “galería” que aún hoy día da esplendor a esa parte de la carretera general. Y seguido, en la misma línea, junto a la pared del jardín antedicho, parte el camino que llevaba en aquél tiempo, a la “Tejera de A. Lavín”, fundada en 1.916, así como también por ella se accedía al monte “Carcabillo” y en cuya primera cuesta estaba la casa de la familia de D. Emilio Beranga. Volviendo de nuevo al “Camino Real”, había un bonito edificio de la familia García Mora de La Abadilla en el que funcionó la primera Sucursal Del Banco de Santander en Sarón, desde 1.923 a 1.935, como ya hemos dicho, que és el que venimos nombrando como “El Banco Viejo”. Detrás de esta casa se estableció la familia conocida como “Las Pasiegas”, compuesta por el matrimonio de D. Cesáreo Pardo y D María Barquín, dedicados todos ellos a la ganadería y cuyo mas principal fundamento fué Doña Maria Barquín, como su madre, y a quien todos conocíamos como “Maria la Pasiega’. También tenemos de aquel tiempo a los “Pelayos”, familia fundada por los esposos D. Andrés Pelayo y Doña Feliciana Cano. Luego estaba en la finca de “La Campanilla”, D. Domingo Alonso, mas conocido como “El Tío Mingo”, siempre haciendo humo con su “cachimba” en la boca y, aquí termina Sarón por el Oeste. Dejamos atrás un detalle, que no es importante pero sí curioso: En la casa que citamos como “el Banco Viejo”, antes de ocuparla la Sucursal del Banco de Santander vivió el Sr. Cura Párroco de La Abadilla, dedicado a la ganadería, D. Juan Madrazo. De enfrente de dicha casa partía un camino que llevaba a la Estación y hacia el medio de él, edificó su casa y vivió en ella el Matrimonio de D. Ramón Gutiérrez y Doña Julia Gómez, mas conocido como “El Pellejero”, por su negocio de compraventa de pieles y cueros. Al final de este camino y frente a la Estación misma, en su lado derecho, está aún la casita (de aspecto moderno), construida en 1928 por D. Pascual Obregón y esposa, matrimonio sin hijos y obrero él de la Fábrica de La Penilla. La construcción de la vivienda tiene una anécdota muy curiosa: En el terreno que ocupa la misma, que era de propiedad comunal, edificó el Jefe de la Estación de Sarón un “casetón” cuyas paredes eran de traviesas de las vias del FF.CC. y cubierta de teja; estos trabajos se efectuaron sin concesión previa de la Junta Vecinal ni autorización de la misma. (Antedicha Junta Vecinal era, como es natural, la de La Abadilla). Ante tan “arbitraria” ocupación, los miembros de la Entidad, ayudados por diversos convecinos del pueblo, también de la noche a la mañana y a las 24 horas de haberse” levantado el almacén” ya que a depósito de carbón estaba destinada la edificación, se procedió a desmontar la misma, traviesa a traviesa y teja a teja, cargado todo el material en carros de “parejas” y trasladado todo ello a La Abadilla, donde tuvo lugar seguidamente, la celebración de un “Concejo abierto”, la subasta pública de los materiales confiscados y la adjudicación del terreno a que nos hemos referido al mejor “postor”, que en esta ocasión fue el citado D. Pascual Obregón, mas conocido por el “apodo” de Pascualón. Y aquí damos por terminado el recorrido por el Sarón de hace 60/65 años. Nos hemos ceñido únicamente a recuerdos vividos y datos fidedignos solicitados a vecinos del pueblo en aquellos tiempos. Seguro que dejamos muchas cosas sin poner, pero no conocemos otras; quien lea estas líneas y recuerde detalles inéditos en ellas, o supiere de personas que han sido omitidas, rogamos nos lo hagan saber para añadirlos a estas páginas. En su corta historia, Sarón ha tenido personas emprendedoras que, de una forma u otra contribuyeron al engrandecimiento del pueblo en aquellos años y así fueron D. JOSE LUIS GOMEZ GARCIA, fundador y Director del BANCO DE SANTANDER en Sarón, años mas tarde llegó a ser el primer Director del BANCO EXTERIOR DE ESPAÑA en Madrid. DON LEOPOLDO GOMEZ (padre) que instaló la primera “industria”, sierra mecánica en Sarón, DON ANTONIO LAVIN COBO, con su fábrica de “La Tejera”; constructor de “EL CASINO” con bolera cubierta y gran impulsor y sostén del CLUB DEPORTIVO CAYON, DON LEOPOLDO GOMEZ (hijo) promotor y constructor de los primeros bloques de viviendas en Sarón y continuador de la labor deportiva también en el C. D. CAYON y, más tarde, DON EUSEBIO GOMEZ GARCIA que levantó a sus expensas el Templo Parroquial del pueblo. Dicen que “recordar es volver a vivir”, pero en este caso, “recordar” es dejar constancia de lo que “fue”, se “hizo” y “quien lo hizo”, para dejar un ”portillo” abierto a los que nos siguen para que ellos continúen la “historia” y puedan hacer lo mismo con quienes les sucedan, pero hay que dejar “certificación” de lo VIVIDO para que no crean que fue “CUENTO”. Se concluyó esta “descripción”, en Santa María de Cayón a 3 de Febrero de 1992, (fiesta de San Blas)