JUEGOS INFANTILES QUE SE PRACTICABAN EN EL REAL VALLE DE CAYON

EN LA PRIMERA MITAD DELSIGLO XX

“LA GATUNA"

A este juego se le puede considerar hoy el predecesor del “hockey sobre hierba”. Se practicaba en este Real Valle a principios del Siglo XX y en él participaban los muchachos “mayores”, de 14 años en adelante. El número de jugadores era indeterminado, compuesto de dos equipos y se desarrollaba el juego en terrenos de hierba, después de ser “pacido” por el ganado o haberse efectuado ya la “derrota” si la tierra era de ‘“labrantío”. Se marcaba un espacio rectangular, señalando en él ‘tres rayas horizontales. (Ver dibujo) Daba principio alineándose los equipos en la raya 2. Cada jugador portaba un palo llamado “catuna”, (como el dibujo siguiente), con el que se golpeaba una bola de madera que era disputada por los jugadores y pasándola de uno a otro hasta traspasar con ella, uno u otro equipo las rayas (1) o (3). El tiempo de duración, el que convinieran al comienzo y resultando ganador el que mas veces traspasara la raya correspondiente.

 

”LA BILIGARDA”

Para practicar este juego era preciso hacer una paleta (o pala) de madera, confeccionada con una tabla de “cajón”, de unos 30 o 35 cm. de larga (mango incluido) con los bordes rectos, y un trozo de palo (redondo), no muy largo (12 o 15 cm.) y de un grosor aproximado a los 2 o 3 cm. A este palo se le afilaban ambas puntas con la navaja (al estilo de un lápiz) y ya se podía comenzar el juego. Se cogía la paleta de forma vertical y se golpeaba el palo en una de sus ”puntas”; el golpe hacia saltar “la biligarda” por el aire a una media altura del jugador y entonces se le daba un segundo y fuerte golpe con el plano de la paleta para lanzar el palo lo mas lejos posible. El que desplazara “la biligarda” a mas distancia era el ganador. Ni que decir tiene que ambas piezas del juego eran confeccionadas por los propios jugadores.

 

“LA PEONZA”

Este juego, que aún se practica hoy en los pueblos, no es preciso describirlo con muchos detalles. Únicamente resaltar que entonces “la peonza” la hacia personalmente el jugador ( o su padre, si el niño era pequeño) y solo había que comprar la cuerda. Se jugaba a sacar monedas (de 10 o 5 cts.) del centro de un círculo marcado en la tierra de la bolera, o la plaza pública, donde se jugaba. Se cogía la “peonza” ya bailando en la mano y tirando “picadas” a la moneda, se la desplazaba fuera del círculo. Había quien sacaba dos o tres monedas a “picadas” y ese era su premio. También las sacaban del ”redondel” dándoles un golpe a las monedas con la “panza” de “la peonza” cuando estaba bailando en la mano del jugador. “EL BURRO” Para este juego era preciso al menos dos o tres niños, y cuantos mas fueran, mejor se jugaba. Consistía el juego en que el cuerpo de jugador se agache, apoyando los codos en las rodillas y entrelazando los dedos de ambas manos para sujetarse mejor. El segundo jugador saltaba entonces por encima de él, apoyando sus manos en la espalda de “el burro” con las piernas abiertas para no dar con ellas en su cabeza o en el culo y, seguidamente se ponía él de “burro” para que el que lo había hecho antes saltara y así, sucesivamente saltaban y hacían de “burro” todos los participantes. Cuando se iba a la escuela o a la Iglesia se llegaba haciendo este juego. También se jugaba a saltar una distancia marcando una raya, primero, entre las piernas del “burro” y separándose este de la raya después del salto, con un paso hacía delante, hasta que ya, “el saltador” no podía abarcar la distancia entre la raya y el “burro”, entonces, el que saltaba perdía y tenía que hacer de ”burro”, comenzándose de nuevo con los puestos invertidos.

 

“EL MARRO”

. Lo jugaban dos equipos y el número de jugadores era indeterminado; únicamente tenían que ser iguales, previo sorteo del grupo entre los ”capitanes” designados. Luego se hacían dos círculos en el lugar escogido para el juego (generalmente la plaza de la Iglesia, las inmediaciones de la Escuela o la bolera del pueblo). En cada circulo se colocaban los componentes de los equipos e iniciaban la del redondel’ para “pescar” a sus contrarios (que hacían lo mismo) gritando los unos, ¡Tres marinos en el mar! y los otros respondían ¡y otros tres a navegar!. El juego termina cuando se han ”pescado” a todos los jugadores de uno u otro equipo. Previamente, cuando se “pesca” a un contrario, este queda “preso” en el círculo contrario y a medida que son “pescados” van formando una “cadena” que puede ser “liberada” por un compañero de los “presos” si logra tocar a uno de ellos.

 

“LAS CHAPAS”

Este juego solo lo hacían loas mayores de 12 años que ya tenían alguna “ perra” (moneda de 10 o 5 cts.) Se marcaba una raya en el suelo y enfrente, a la distancia acordada, un “tiro”. Desde el “tiro” se lanzaba la moneda a la raya y el que mas cerca la situara recogía las monedas de todos y poniendolas unas encima de otras (todas colocadas con la “cara” arriba) las lanzaba al aire; al llegar al suelo, las que quedaran con la “cara” arriba eran para él y con las otras, el que habían quedado 2º efectuaba el mismo ejercicio y así sucesivamente el 3º y 4º, etc. etc. Y el juego seguía con nueva tirada a la raya y las monedas al aire.

 

“A LOS CARTONES”

En aquellos tiempos los “cartones” que se utilizaban como “billetes” de Ferrocarril eran muy apreciados por los niños, para este juego. En este Valle se utilizaba mucho el “tren” de Astillero a Ontaneda con las estaciones de Sarón y La Cueva en este Municipio; también las de Castañeda y Obregón, muy cercanas, proveían de este “material” a la infancia0 Igualmente, la línea de autobuses de Selaya a Sarón y a Guarnizo expedía estos “cartoncitos” como billete de viaje. Ni que decir tiene que cada persona de la familia que vía jara a cualquier lugar de los trayectos antedichos, debía de guardar el billete correspondiente para el chico (o chicos) de la casa. El juego con estos cartoncitos de unos 4 cm. de largo por 2 de ancho se desarrollaba como sigue. Se marcaba un “tiro” enfrente de una pared lisa (casa, cuadra, almacén, o tabique cualquiera) y se lanzaba el billete, cogido entre los tres dedos “pulgar”, “indice” y “corazón” contra la base de la pared escogida; el que mas arrimase el cartón a la pared recogía los de todos los demás y puestos en montón con la”cara” o “letras” para arriba, tenia que ”estrellarlos” contra el tabique, puerta o tablón de enfrente; los que caían al suelo “cara arriba”, eran todos para él y con los demás hacía lo mismo el 2º jugador etc.; así hasta que se terminaba el “billetaje”. Estos “cartones” se vendían y compraban a céntimo cada uno, o sea por una moneda de 5 Cts, daban cinco billetes y por la de 10 cts. pues diez billetes. No obstante, si se conseguían cartones del tren a Madrid o de la línea Bilbao-Santander, estos se pagaba mucho mas: hasta 25 cts, cada uno, los de Madrid y 10 o 15 los de Bilbao, ya que eran mas bonitos, de dos colores alguno de ellos y mas consistente el cartón en que estaban impresos. En la época de este juego, todos los niños llevan el bolsillo del pantalón muy abultado debido al taco de “billetes” que portaba cada uno.

 

“HACER PITOS DE MADERA”

En la primavera, cuando todos los árboles recobraban la hoja y el verdor no había niño que no supiera hacer “pitos” de “alisa” o “fresno”.

Con una navajilla se cortaba una rama de grosor adecuado y en la misma se remodelaba el pito, marcando en su superficie la dimensión del “instrumento” y señalando en su corteza los cortes adecuados:

1º la “lengüeta” o parte que se metía en la boca para tocar, que era un corte diagonal al medio grosor de la madera, despues, para los agujeros que habían de tapar los dedos al tocar, se daba otro corte a derecha e izquierda de la parte superior de la rama, terminando esta tarea previa con el corte de la rama a la largura deseada del “pito”. Y ahora empezaba la labor mas paciente para que el instrumento resultara: golpear suvemente con el mango de la navaja sobre la corteza’de la rama del pito, sin romperla misma, para que sol tara la “savia” entre madera y corteza y se desprendiera ésta para servir luego dé “casaca” al palo. Esta labor se hacia cantando alg6n estribillo como: “Suda, suda, cáscara de ruda, que sino sudaras, no pitaras” o esta otra de: “Sal, sal, pito sal, saca mier.. del bardal”. Una vez suelta la corteza, se espera a que seque la misma y con una incisión pequeña en la “lengüeta”, para que pase el aire a los agujeros se termina el “pito".

 

“LOS ZANCOS”

Este juego, también muy antiguo, se practicaba en invierno, durante las grandes nevadas cuyos temporales duraban ocho o quince días. Para poder salir de casa y andar por las ”callejas” se utilizaban “los zancos”, que eran dos palos gruesos con una altura apropiada a la del muchacho que lo utilizara y que a unos 40 o 50 cm. de su base tenían una “horcacha” en la que se posaba el pié; el “zanco” por su mayor altura se agarraba fuertemente con las manos para dirigirlos y ayudar a moverlos) a dar los primeros pasos y andar luego normalmente. Estos “equipos de nieve” los había “originales” confeccionados simplemente con las ramas de un árbol, que habían que limpiar previamente dejando solo una “horcacha” en qué poner el pié (Fig. 1) y de construcción “artesana”, hecho con un listón y un taco de madera (fig.2). Ni que decir tiene que ambos “modelos” los hacían manualmente los mismos chicos para sus correrlas por la nieve.

 

OTROS JUEGOS

Además del juego de “la comba”, o de “la cuerda”, las niñas jugaban ”también“ al cacho”, que consistía en marcar unos cuadros en el suelo y con un trozo de teja (o”cacho") pasar lo de un cuadro a otro con un solo pié, teniendo la pierna del otro doblada por la rodilla en forma de ángulo recto. Si se posaba el segundo pié en el suelo o se corría fuera del cuadro marcado, se perdía”.

 

CANCIONES Y”CANTINELAS” QUE SE DECIAN DURANTE LA PREPARACIÓN DE JUEGOS INFANTILES EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

Cantares de niñas saltando a la cuerda:

Soy la reina de los mares

y sino te vuelvo a ver,

tiro el pañolito al suelo

y lo vuelvo a recoger.

Pañolito pañolito,

quien te pudiera tener

guardadito en el bolsillo

con un pliego de papel.

______

Al pasar la barca,

me dijo el barquero,

las niñas bonitas

no pagan dinero.

Me volví a bajar,

me volví a subir

“ esta morenita

me conviene a mí”.

_______

Ramón del alma mía,

Ramón del alma mía

del alma mía Ramón,

del alma mía Ramón.

Si te hubieras casado,

si te hubieras casado

cuando te lo dije yo,

cuando te lo dije yo.

No estarías ahora,

no estarías ahora

sentadito en el balcón,

sentadito en el balcón.

Viendo pasar los carros,

viendo pasar los carros

los carros de munición,

los carros de munición.

Unos iban a Francia,

unos iban a Francia

y otros iban a Aragón

y otros iban a Aragón.

 

COLECCIONES:

En aquellos años, niños y niñas coleccionaban cromos de animales, plantas y peces que salían en las chocolatinas de “Nestlé”. También se ponían en el “álbum" estampas de la historia de Cantabria que vendían todos los días en el periódico "LA VOZ DE CANTABRIA".

 

Para escoger compañeros para el juego de “el marro” o de “el fútbol” se se”recitaban” unas “salmodias” por los respectivos “capitanes”,coloca dos en el centro de un circulo formado por todos los “aspirantes” al juego, a quienes iban tocando con la mano a medida que pronunciaban la letra de alguna de estas:

“Ito lo gorgorito,

quien te dio tan largo el pico,

Dios me lo dio, por mi trabajo,

por picar en un gargajo.

Yo piqué, repiqué y al molino lo llevé.

El molino andar, andar,

el ratón correr, correr,

salte tú “mula callejera”,

sal por la puerta afuera

 

Al decir la última estrofa se daba un empujón al niño que tocaba, el cual salía del circulo para incorporarse al equipo del “capitán que le había señalado. Otro “soniquete” similar era éste:

“Escondevirite,

los siete becerros,

el pan de los perros,

que ¡tris!, que ¡tras!

que ¡fuera ya estás!.—

 

NOTA INTERESANTE: Como se puede apreciar, en la confección de los “elementos” para algunos de los juegos solo intervenían los propios niños o familiares y lo mismo en las canciones o “soniquetes” que pronunciaban, cuya letra y música lo hacían ellos mismos.

Santa M. de Cayón, 2 de Febrero de 1999 (fiesta de “Las Candelas”)

Trabajo elaborado por D. Agustín Sánchez Obregón.